viernes, abril 04, 2008

Miles Davis 3

Miles Davis 1

Marcus Miller

Kimmo Pohjonen

John Coltrane

John Coltrane 2

Joe Pass

Don Cherry

Charlie Parker

Billie Holiday

Anoushka Shankar

martes, marzo 04, 2008

Las Ciudades Invisibles
Este libro de Italo Calvino es punto de partida, de búsqueda.
Antes ya me ha sucedido que un texto sea el disparador de imágenes y configure una serie de trabajos que nacen a pesar de mi voluntad, como un trance que empuja por salir a la luz y detonar pensamientos diversos.
Es mi intención que la lectura de estas ciudades nacidas bajo el influjo de “Las ciudades Invisibles” de Italo Calvino, sea poliédrica, con diversas aristas que nos cuentan distintas historias.
Mis ciudades nacen en otra época, con crisis ambiental, guerras en varios continentes, crisis energética y discursos políticos que peligrosamente se acercan al relato imaginario que Marco Polo le hacía al emperador Tártaro.


Suburbia

“¿Qué es hoy la ciudad para nosotros? Creo haber escrito algo como un último poema de amor a las ciudades, cuando es cada vez más difícil vivirlas como ciudades. Tal vez estamos acercándonos a un momento de crisis de la vida urbana y Las ciudades invisibles son un sueño que nace del corazón de las ciudades invivibles.
En Las ciudades invisibles no se encuentran ciudades reconocibles. Son todas inventadas; he dado a cada una un nombre de mujer; el libro consta de capítulos breves, cada uno de los cuales debería servir de punto de partida de una reflexión válida para cualquier ciudad o para la ciudad en general.
El libro nació lentamente, con intervalos a veces largos, como poemas que fui escribiendo, según las más diversas inspiraciones. Cuando escribo, procedo por series: tengo muchas carpetas donde meto las páginas escritas, según las ideas que me pasan por la cabeza, o apuntes de cosas que quisiera escribir. Durante un período se me ocurrían sólo ciudades tristes, y en otro sólo ciudades alegres; hubo un tiempo en que comparaba a la ciudad con el cielo estrellado, en cambio en otro momento hablaba siempre de las basuras que se van extendiendo día a día fuera de las ciudades. Se había convertido en una suerte de diario que seguía mis humores y mis reflexiones; todo terminaba por transformarse en imágenes de ciudades: los libros que leía, las exposiciones de arte que visitaba, las discusiones con mis amigos.
Todavía no he dicho lo primero que debería haber aclarado: Las ciudades invisibles se presentan como una serie de relatos de viaje que Marco Polo hace a Kublai Jan, emperador de los tártaros. A este emperador melancólico que ha comprendido que su ilimitado poder poco cuenta en un mundo que marcha hacia la ruina, un viajero imaginario le habla de ciudades imposibles.
Creo que lo que el libro evoca no es sólo una idea intemporal de la ciudad, sino que desarrolla, de manera unas veces implícita y otras explícita, una discusión sobre la ciudad moderna. Se habla hoy con la misma insistencia tanto de la destrucción del ambiente natural como de la fragilidad de los grandes sistemas tecnológicos que pueden producir perjuicios en cadena, paralizando metrópolis enteras. La crisis de la ciudad demasiado grande es la otra cara de la crisis de la naturaleza.
Las ciudades son un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque, como explican todos los libros de historia de la economía, pero estos trueques no lo son sólo de mercancías, son también trueques de palabras, de deseos, de recuerdos. Mi libro se abre y se cierra con las imágenes de ciudades felices que cobran forma y se desvanecen continuamente, escondidas en las ciudades infelices...”

(Conferencia pronunciada por Calvino en inglés, el 29 de marzo de 1983, para los estudiantes de la Graduate Writing Divison de la Columbia University de Nueva York.)
Brüll


Corpus
Capadocia


Ciudad de los muertos

Gattaca
Nocturnia

La Prometida



Samarkanda



La ciudad de Dios
Babilonia

Shandari

Olinda

martes, febrero 26, 2008

Cambian los climas, cambian las horas, cambian los puntos de vista.
Cambian los sentimientos, cambian los amigos, desaparecen, vuelven, quizás...

- Eran tres sus hijos, estaban enfermos, el primero se levantó y caminó hacia su padre.
El segundo hizo lo mismo y cayó porque sus piernas no lo sostenían.
El plano era cenital, se veían sus cabezas y la deseperación paterna.
La pantalla irradiaba esa maldita luz.
Y ella me gritó apagá eso!!! apagá eso!!!
- Ok. dije - pero eso no significa que no siga sucediendo.
Dame crack y sexo anal.
Toma el único árbol que queda
y úsalo para rellenar el agujero
de tu cultura.
Devuélveme el muro de Berlín
Dame Stalin y San Pablo
He visto el futuro, hermano:
Es un asesinato.
Fragmento " The Future". Leonard Cohen

jueves, octubre 18, 2007

No interesa lo pequeño que parezca el comienzo
Nunca tan apropiada esta frase de Henry D. Thoureau para definir estos tiempos que corren.
Tiempos electorales donde leemos en las noticias las fortunas que se gastan en publicitar la campaña oficialista. Fortunas que podrían destinarse a realmente paliar necesidades económicas y productivas en un país necesitado de soluciones y no de promesas.
La lógica que rige estas campañas es la de la vieja política, “hay que construir poder, hay que acumular poder” dicen sus candidatos.
Claramente Poder – que deriva del latín potere, ser capaz – es energía.
Sin poder no hay movimiento. Nuestras fuentes y usos del poder establecen límites, dan forma a nuestras relaciones, y hasta determinan cuánto permiso nos damos para liberar y expresar aspectos del ser.
Más que la afiliación partidaria, más que nuestras implicadas filosofías o ideologías, nuestra política es definida por el poder personal.
Teniendo en cuenta estos conceptos podríamos comenzar a pensar en términos del Poder Correcto. Poder no utilizado como un látigo para glorificar el ego, sino como un servicio a la vida. Poder Apropiado.
Así como la transformación personal faculta al individuo, en tanto ciudadano perteneciente a un grupo, revelándole una autoridad interna, la transformación social sigue a una relación en cadena del cambio personal. Puesto que el ser y la sociedad son inseparables, eventualmente todo aquel que esté preocupado por la transformación del individuo debe engancharse en la acción social. “Si intentamos crecer solos” escribió el científico político Melvin Gurtov, “aseguramos que la opresividad del sistema se cierre eventualmente en torno a nosotros. Si crecemos juntos, el sistema mismo debe cambiar”.
El crecimiento nuestro, como personas, como ciudadanos, se vuelve imprescindible para que maduremos como sociedad, como país, y nos hagamos responsables de nuestros actos y elecciones.
Ya tuvimos actos electorales en la década del 90 donde nadie se hizo cargo de haber votado la reelección de Menem. Con quién hablábamos decía “yo no lo voté” pero el resultado era que tenía mayoría a favor.
Tuvimos posteriormente siempre gobiernos que surgieron de la vieja forma de hacer política, con los resultados que hoy vemos.
Hoy vivimos un cuadro de situación que parece repetirse desde hace años: maestros que al no recibir la remuneración que merecen se convierte en cómplices involuntarios al no permitir el acceso a la educación y por lo tanto a la capacidad de elegir a miles de jóvenes y que “milagrosamente” (en provincia de Buenos Aires) reciben el aumento de sueldo diez días antes de las elecciones. Difamación hacia las personas que buscan una nueva forma de construir nuestra patria, amenazas, traiciones y la lista podría seguir indefinidamente.
Todo esto habla de nosotros como sociedad pero también como individuos.
Queremos realmente este panorama?
Todos decimos que queremos un país mejor, también nos enojamos con los políticos poniendo en la misma bolsa genérica a gente que cruza el límite de la ley con gente que ha ejercido el servicio, porque eso es la gestión política estar al servicio, a nuestra sociedad.
Alexis de Tocqueville tenía una interesante teoría sobre el peligro de la claudicación de la responsabilidad de una democracia. “La extrema centralización del gobierno en última instancia enerva a la sociedad, los propios beneficios de una democracia, sus libertades, pueden conducir a una especie de privatización de sus intereses. Los habitantes llevan una vida tan atareada, tan llena de deseos y de trabajo, que difícilmente le quede alguna energía a cada individuo para la vida pública”. Esto fue escrito hace siglo y medio.
Esta tendencia natural de descansar en el trabajo de quienes han sido o serán electos nos mantiene en una infancia perpetua, de queja pero no de compromiso.
Y entonces vemos como en una película contínua reelecciones, alternancia de manejo entre los mismos personajes, actos deshonestos, leyes que no aprobaríamos (si participáramos…) y demás situaciones de las cuales escuchamos comentarios todo el tiempo en la calle, el almacén, el taxi.
Los argentinos, pueblo pujante y creativo, nos estamos convirtiendo en quejosos inmóviles.
Queremos realmente esto?
O queremos tener incidencia sobre nuestro destino y el de nuestros seres queridos?
Thoureau, a quién hacemos referencia en el título decía “emití tu voto integral, no meramente una lonja de papel, sino tu influencia íntegra. Una minoría carece de poder mientras se conforma a la mayoría… pero resulta irresistible cuando agolpa su peso íntegro… haz que tu vida sea una contrafricción para detener la máquina”.
Ghandi introdujo el concepto de la minoría poderosamente comprometida, primero ganando el reconocimiento de los derechos de los Hindúes que vivían en Sudáfrica y luego ganando la independencia de India con respecto al imperio Británico.
“Es supersticioso e impío creer que un acto de una mayoría ata a una minoría. Lo que cuenta no son las cifras sino la calidad…No considero a la fuerza de los números como necesaria en una causa justa”.
Tambien podemos agregar que esta minoría silenciosa a la cual sentimos que pertenecemos - esa que quiere un país transparente, con proyección, sin desigualdad social, con equidad distributiva - puede ser mayoría. Con el aporte de todos nosotros.
Comencemos por garantizar un acto electoral transparente, sin fraudes, colaborando como fiscales. Más allá de afiliaciones partidarias. Como ciudadanos.
Una democracia viciada nos afecta a todos.
Los líderes verdaderamente grandes o creativos inducen en sus seguidores tendencias nuevas más dinámicas.
Despiertan en ellos esperanzas, aspiraciones, expectativas.
Fomentemos un cambio de paradigmas en la forma de hacer política.
Aprendamos que uno no crece solo, que necesariamente tenemos que crecer juntos para que nuestros hijos y nietos puedan caminar con seguridad nuestras calles, las de todos. Para que puedan estudiar y ser personas sin frustraciones cuando crezcan.
Para que podamos trabajar y transmitirles el amor por nuestra tierra, por nuestra gente.
Para que Poder no sea una mala palabra sino lo que significa en su raíz: ser capaz.

Ya estamos para un país mejor
Comencemos a construirlo.

Fuentes: Revista Mutantia, Desobediencia Civil de Henry Thoureau, Biografía de Ghandi.

lunes, julio 30, 2007

"Yo quiero vivir en un mundo sin excomulgados. No excomulgaré a nadie. No le diría mañana a ese sacerdote "no puede usted bautizar a nadie porque es anticomunista". No le diría al otro:"no publicaré su poema, su creación, porque es usted anticomunista". Quiero vivir en un mundo en que los seres sean solamente humanos, sin más títulos que ese, sin darse en la cabeza con una regla, con una palabra, con una etiqueta. Quiero que se pueda entrar a todas las iglesias, a todas las imprentas. Quiero que no esperen nunca más a nadie en la puerta de la Alcaidía para arrestarlo y expulsarlo..."
Pablo Neruda, Confieso que he vivido.

miércoles, julio 25, 2007

Imágenes del Carnaval
Estas imágenes corresponden al Carnaval de 2005. Ese verano fuimos convocados Yaya, mi hermano Cristian y yo a diseñar y construir las carrozas del Carnaval que se celebraba al borde del rio Paraná.
Invitamos a nuestros amigos y colegas artistas Hernán, Maxi, Alejandro, Nicolás, Pancho, Osvaldo y Ana.
Ana, además hizo un relevamiento fotográfico de toda la experiencia. De ella son estas fotos.
Cecilia, mi pareja nos asesoró y construyó la falsa vegetación de una de las carrozas, además de alentarnos,soportarnos y querernos. Los chicos se trasladaron desde Buenos Aires donde casi todos trabajan en arte para cine y durante dos meses vivimos y trabajamos a la orilla del río Paraná. Del cual tomamos provecho en chapuzones distractivos, cervezas mirando el paisaje y otros asuntos.

Ana me dió estas fotos hace unos días (vive en Córdoba, es mi hija y cada tanto nos visita) y me pareció lindo mostrarlas para recordar una experiencia de vida que nos enriqueció a todos.
Va mi abrazo a los que están lejos pero siguen paseando por mi corazón.
Nuestro parque
Nuestra vista, nuestro río

Se surfea por el otro lado Maxi!!!

Yaya pintando caballitos de mar, en el río Paraná

Hernán y su sueño de pasista...

Hernán mirando al sudeste!!!!

Pancho y su silencio


Juan, como si supiera...

Surfeando en seco, sueños de Cristian...

Panorama desde el muelle


Los tocados cuelgan...

Ana jugando a Altamira...


La noche sin final, al frente Juan, Maxi y Cristian ¿y Yaya? soldando...



Armando la estructura








Batucada pa'legrarnos
Cristian y Maxi quemandose



Yaya soldando

Luchando con las estrellas

Fin de fiesta

viernes, julio 13, 2007

Estos trabajos corresponden a un work in progress que estoy haciendo con respecto al cruce entre mitos populares y religiosidad en Sudamérica.

Corazón misericordioso. Arte digital impreso.

San La muerte recorre el país. Arte digital impreso



Gracias, no me arrepiento
Tiempo de cosecha en este invierno tan frío del sur del mundo.
Anoche, 12 de Julio, asistí al inicio del Festival de Teatro Humor, donde los grupos organizadores Uppa y Metamorfosis (excelentes gestores!!!) hacían un reconocimiento/homenaje al Grupo de Teatro Del Galpón, del cual fui integrante durante toda su existencia entre los años 1981/86.
Fue emocionante sentir todo el cariño que pusieron estos teatreros en recordarnos y darnos su calidez. Fue emocionante estar parado, una vez más en el escenario del Teatro 3 de Febrero, con las luces al frente, con la sala llena y con casi todos mis compañeros de sueños, ensayos, luchas y logros.
Tal vez debí decir unas palabras cuando me ofrecieron el micrófono, pero la emoción pudo más y simplemente enmudecí.
Fue muy fuerte volver a encontrarnos, con algunos no nos veíamos desde hace veintipico de años. Sé que el recuerdo desdibuja las cosas y magnifica otras, pero coincidimos en casi todas nuestras imágenes.
Pudimos analizar qué habíamos hecho con otra visión. La carga política y de resistencia que tuvo nuestra actitud en esos finales de la dictadura y comienzos de la democracia en Argentina.
En aquel momento sólo éramos un grupo de jóvenes de distintas edades, yo tenía 20 años, era papá reciente (de hecho Ana mi hija aprendió a gatear en los escenarios de los ensayos) había cambiado la carrera de medicina por la Escuela de Arte y junto a mis amigos y compañeros queríamos devorarnos la libertad de un bocado.
Esa libertad que nos había sido escamoteada durante ocho años nosotros queríamos tragarla sin siquiera sentir el sabor, era una necesidad urgente.
No sé lo que quiero pero lo quiero yá, cantó Luca Prodan en esos tiempos.
Coincidimos en el recuerdo que nuestros colegas teatreros y los funcionarios culturales de la época, dictadura y primera democracia, nos miraban de reojo, por encima del hombro o no nos miraban directamente.
Ahora se dice que fuimos vanguardia, en aquellos momentos nos sentimos solos, y nos apoyamos y abroquelamos entre nosotros.
Eramos un combo de desparpajo, estética punk, ruptura del espacio escénico, presencia constante de los textos de Brecht, las enseñanzas de Alberto Ure y por sobre todas las cosas la dirección de Juan Carlos Rodríguez F. Que viajaba desde Santa Fe tres veces por semana para conducir, enseñar y canalizar toda esa energía.
Creo que fuimos el grupo teatral con más allanamientos policiales (aún en democracia, hay que aclarar) apercibimientos de Dirección de Trabajo, Impositivos (querían que paguemos impuesto???), SADAIC, Salubridad, etc.
Comenzamos trabajando en un galpón prestado, que reciclamos cuanto pudimos, luego en un sótano que alquilábamos y que se inundaba cada vez que llovía. Nuestras escenografías se construían con deshechos, con tablados de madera que le robábamos a la compañía de luz, con papel de diario y basura reciclada. Y lo hicimos.
Y hasta vino el servicio cultural de la Embajada de Francia a hacer un documental.
Y nos cerraban la sala por falta de matafuegos, y allanaban por ruidos molestos o por mal aspecto de los integrantes. Tengo el recuerdo de policías armados entrando, el director diciéndoles pasen señores y mi hija junto a otros niños de la compañía gateando en la alfombra que usábamos para hacer expresión corporal.Y pudimos, hasta que esa energía fue entrópica y nos devoró y salimos por diferentes caminos.
Y ayer fui feliz sabiendo que alguien, tan gentilmente, recuerda nuestros nombres.
Quedaron en el olvido los nombres de oscuros funcionarios de cultura que ponían palos en la rueda.
Quedaron en el olvido los eventuales colegas culturales que nos criticaban por nuestra búsqueda estética.
Pero hubo gente que nos paró en ese escenario, que proyectó trozos de video de obras de 1985 que saturaron colores, que saltaba la imagen pero estaba allí nuestro testimonio de reflejar culturalmente una época.
Estaba el flaco Rodríguez diciendo “ la ficción ha muerto, la realidad ha triunfado” al final de una obra hermosamente horrorosa como fue Tubo de Ensayo, que era ni más ni menos lo que veíamos a diario puesto en un escenario.
Gracias Metamorfosis y Uppa por darnos esta alegría y hacernos sentir que valió la pena.
Gracias flaco Rodríguez por abrirnos puertas que nos mostraron que podíamos saltar el alambrado saliendo del corral para movernos libremente por el campo.
Gracias por enseñarnos.
Y lo mejor de todo fue comprobar que de los 20 integrantes de este combo anárquico la gran mayoría sigue trabajando en ámbitos de la cultura.
Construyendo una cultura que nos haga más libres e independientes.
Como personas y como país.
Gracias, no me arrepiento.